¿Por qué no se debe inmovilizar un tobillo tras sufrir un esguince de tobillo?

Hoy voy a hablar de los esguinces de tobillo y de lo que no hay que hacer. Me he animado a realizar esta entrada porque en los últimos 3 días me han venido a la consulta 4 pacientes, todos inmovilizados y con la única prohibición de no apoyar el pie. Es decir, con muletas y a la «pata coja».
Es frecuente acudir a los servicios de urgencias, de los hospitales, tras sufrir un esguince de tobillo y salir de allí con el tobillo inmovilizado, con la prescripción por parte del médico de NO apoyar el pie en 15 días y una caja de antiinflamatorios bajo la “amenaza” de que si lo apoyamos nos pueden quedar secuelas.
Afortunadamente, el manejo de esta patología está cambiando por parte de algunos médicos, pero, por desgracia, hay muchos otros que siguen prescribiendo las pautas anteriormente citadas.
Hace años que está demostrado que la inmovilización tras un esguince de tobillo está totalmente desaconsejada. Desde nuestro centro, en Palma de mallorca, intentamos transmitir estos conocimientos a nuestros pacientes para su mayor beneficio y más rápida recuperación. Ahí va la explicación de lo anteriormente dicho.

En todas las articulaciones existen receptores de movimiento, presión, espaciales… y en cuanto nos inmovilizan, en este caso, el tobillo, dichos receptores se “desconfiguran”. Dejan de actuar. Dejan de hacer su función. Todos los estudios existentes sobre esta patología y su posterior tratamiento de fisioterapia coinciden en que la inmovilización total de dicha articulación es prejudicial para la posterior recuperación de la misma.
Desde nuestro centro, proponemos a nuestros pacientes el tratamiento osteopático más eficaz y con mejores resultados existentes. Podemos afirmar que los pacientes entran en la consulta inmovilizados, sin apoyar, con muletas, con dolor… Se les realiza un tratamiento personalizado, movilizando y tratando las estructuras afectadas y, los pacientes, salen sin la inmovilización, apoyando el pie, y con un 60-70% menos de dolor. Los primeros días, se pondrán hielo 3-4 veces día/ 10min cada vez y se ayudarán de las muletas para ir poniendo carga progresiva sobre el tobillo para tras entre 3-6/7 días andar sin las muletas. Es muy importante que el paciente intente caminar de la forma más natural posible. Que no intente cojear, ya que, si coge este mal hábito cuesta mucho poderlo quitar y puede afectar a articulaciones adyacentes como, por ejemplo, la cadera contraria al tobillo lesionado.
El 95% de los pacientes acuden a la siguiente visita sin las muletas, con apenas dolor. Una vez que las estructuras están alineadas, es muy importante un buen trabajo propioceptivo para reconfigurar los receptores existentes en el tobillo. De esta manera, prevenimos futuros esguinces de repetición, que son producidos por una mala rehabilitación de los tejidos y de los receptores. Es insuficiente y a la vez perjudicial las pautas que dan los médicos de “no apoyar en 15 días, antiinflamatorios y después a correr por la playa” .
Espero que después de este artículo, quede más claro el por qué de la importancia de un buen tratamiento por parte del fisioterapeuta osteópata.


